Es un entrenamiento, no vamos contra el tiempo, no gana ninguno, ni espera algún premio, la intención es llegar todos como equipo, el enemigo a vencer son los propios límites humanos, el entrenamiento gira en torno al concepto de equipo de sumar esfuerzos y de esa fuerza que se demuestre cuando te fijas una meta y haces lo posible por lograrlo con gusto y los brazos abiertos recibiremos a todos aquellos que quieran compartir en armonía con el grupo “las dificultades y esperanzas para llegar a la cima”.

No se escalan montañas por la efímera trascendencia de la hazaña.

No es el triunfo sobre los demás lo que se persigue, sino el triunfo sobre uno mismo.

He visto niños trepando a los árboles y los muros, por el placer de escalar, de descubrir. De ver más lejos y desde mayor altura.

¿No es esto en realidad lo que las personas mayores llaman montañismo?
Ver el mundo, correr riesgos, subir y ver desde lo alto acercarse, encontrarse uno mismo y sentir. Ese es el propósito de la vida, no hay honor en darle la espalda a la aventura.
Te invitamos a descubrir estas maravillas naturales que son afirmación del predominio del valor sobre el miedo, y son también un canto al ingenio, la audacia y la capacidad del corredor por correr y sobrevivir en cualquier terreno y circunstancias, gracias a su corazón de acero puro y esos benditos pies con alas en los talones que siempre lo sacan adelante.
¿Acaso la vida no nos exige un esfuerzo para lograr objetivos que nos proponemos en aspectos relativos a la familia, a la economía, el trabajo o la escuela y otras actividades cotidianas?

“La muerte un día habrá de alcanzarnos. Mientras tanto habrá que sonreír pues ni siquiera ellas nos pueden arrebatar los instantes de felicidad que provocó correr”.

Donde hasta las piedras hablarán de tu valor, tu coraje y de tu fé en ti mismo y de tu alegría, cara a cara con la naturaleza agreste.
La ascensión a la montaña más hermosa no merece poner en peligro nuestra vida y de todas maneras, la llegada a la cumbre no es nunca una victoria sobre la montaña, sino sobre uno mismo.
Y es necesario conocer el fin para saber que si se puede llegar ahí que no hay sueño que no s pueda intentar realizar.
¿Y hemos vencido un enemigo?
Ninguno salvo nosotros mismos.
¿Hemos ganado un reino?
No sin embargo hemos alcanzado una satisfacción espiritual realizando un destino, luchando y comprendiendo, jamás lo uno sin lo otro.